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Laura Daganzo

Laura Daganzo

Que la figura de un padre y una madre en el desarrollo de los niños y niñas es fundamental es algo evidente, pero cuando hablamos de padres y madres de bailarines que han llegado a ser profesionales hay que recalcar todavía y poner mucho más en valor la importancia que tienen estas figura en nuestras vidas.

Por qué?? Porque la carrera profesional de un bailarín comienza desde muy niños, prácticamente desde los 8 añitos, y aquí es donde viene el quid de la cuestión. Cualquier otro niño/a que no estudie danza y que el día de mañana quiera dedicarse a otra profesión como puede ser arquitecto, médico, piloto de avión, etc. dedicará su tiempo en ir al colegio o al instituto por la mañana y por las tardes a hacer deberes, estudiar para el examen de esa semana, etc. Su «única» responsabilidad será hacer esto y como mucho ir a una extraescolar que les guste y les sirva también para su desarrollo personal. Será el día de mañana cuando ingresen en la universidad donde harán una carrera profesional y dedicarán su tiempo exclusivamente a lo que decidan estudiar.

Esta carrera profesional de cualquier otro niño comienza en un bailarín desde que son muy pequeños y con ello el esfuerzo que tienen que realizar los padres/madres para acompañarles en todo momento. El tiempo del que hablábamos antes y que los niños utilizan para hacer deberes y preparar exámenes del cole o instituto, es el tiempo en el que un niño/a bailarín se encuentra en los conservatorios formándose profesionalmente,  y es entonces, cuando acaban su jornada de clases en el conservatorio, el momento del día que tienen para atender sus tareas del cole (deberes, exámenes, etc. ) Toda una odisea porque el día solamente tiene 24 horas!!

Laura Daganzo bailando en la guardería

Laura Daganzo bailando en la guardería

Siempre recuerdo cuando era pequeñita y mi madre tenía que acompañarme a clases. El trayecto en tren desde mi casa, en Azuqueca de Henares (Guadalajara), al conservatorio, en Madrid, era de una hora de camino de ida y otra hora de vuelta. Era en esos viajes donde aprovechaba para hacer la tarea del cole, estudiar, merendar e incluso cenar, porque a veces llegaba a casa, y si no tenía que seguir haciendo tarea, directamente me duchaba y a dormir para poder descansar al máximo para el día siguiente.

Mientras estaba en clases, durante muchas tardes y horas, mi madre era la que esperaba fuera con una paciencia increíble para que yo pudiera estar formándome en uno de los mejores centros de Danza. Ella aprovechaba para pasear si hacía buen tiempo, leer, hacer la compra en ocasiones e incluso coincidía con otros padres o madres de compañeros que finalmente, y después de tantas horas de convivencia en las puertas del conservatorio, acaban siendo súper amigos.

Por otro lado, mi padre se pasaba el día trabajando en su carpintería para poder hacer frente económicamente a nuestros estudios y todo lo que implica, sin poder llegar a disfrutar en todo el día de pasar tiempo conmigo porque yo, o estaba en el cole o estaba en el conservatorio. Y además, como decía anteriormente, cuando llegaba a casa tenía que irme rápido a la cama para descansar.

Era un esfuerzo considerable el que ellos hacían con gusto por darme la oportunidad de poder hacer mi sueño realidad.

Laura Daganzo en el centro cultural de Azuqueca de Henares

Laura Daganzo en el centro cultural de Azuqueca de Henares

Esa etapa de niñez pasa y cuando creces ya tienes más independencia y no necesitas que tu madre te acompañe al conservatorio, pero comienza otra etapa de sacrificios y esfuerzo para nuestros padres. El momento en el que necesitamos buscarnos y labrarnos un futuro profesional y laboral. Pruebas, concursos, oposiciones, etc.

El mundo de la danza en nuestro país es muy competitivo y tristemente poco valorado, por lo que no hay una oferta muy amplia de trabajo..en ocasiones se necesita seguir recibiendo ayuda de los padres para seguir adelante.

Yo puedo decir que conseguí mis objetivos y por supuesto nunca podré olvidar el esfuerzo que hicieron mis padres en darme lo que necesitaba en cada momento y recibir el apoyo constante para seguir adelante.

Hoy día con mis tres escuelas soy yo la que formo a bailarines/as y la que les anima a que se presenten al conservatorio para realizar una carrera profesional. Estoy orgullosa de las alumnas que continúan luchando por sus sueños y sobre todo de los padres y madres que un día, y sin tener ni idea de qué iba este mundo, dieron el apoyo necesario a estas niñas. Sin esto último es imposible.

Evidentemente  todo el esfuerzo que realizan merece la pena!! No existe padre ó madre que diga lo contrario, porque imagino que no hay nada más bonito que ver a un hijo/a encima de un escenario disfrutando de este sacrificado pero maravilloso mundo como es la Danza!!

Como profesional de Danza que soy, y creo que hablo también en nombre de muchos compañeros/as de batallas, simplemente me queda agradecer públicamente el esfuerzo, perseverancia y apoyo incondicional de todos esos padres y madres que han hecho posible que ocurra!!!!  GRACIASSS.

Laura Daganzo